domingo, 4 de abril de 2010

HERMÓGENES SAINZ Y JUAN LÓPEZ MERINO.

En estos días apareció la noticia de que UPyD proponía que el futuro teatro "Nuevo Kursaal" pasara a llamarse "José María Antón". Sin desmerecer la trayectoria de José María Antón como hombre de teatro melillense, posiblemente sea excesivo que el futuro gran teatro de Melilla tenga que llevar su nombre. Con todo, don José María y su grupo de teatro "Concord" merecen, sin duda, el reconocimiento y el apoyo de nuestra ciudad. De ahí que sería apropiado que un busto de José María Antón apareciera en la "galería de honor" que el gobierno local propuso instalar en el teatro "Nuevo Kursaal".
En su día yo propuse los nombres de Hermógenes Sainz y Juan López Merino para esa galería de honor. Este artículo que sigue es el que publiqué en la prensa de Melilla en julio de 2009 en el que defendía mi propuesta.

El pasado 22 de junio durante la inauguración de la placa conmemorativa en la casa donde nació Juan Guerrero Zamora, se anunció que, a modo de homenaje, se colocarían bustos de melillenses vinculados al teatro en el hall del “Nuevo Kursaal”. En principio tengo que decir que considero esta propuesta como una buena idea pero, según como el gobierno local lleve a la práctica esta buena idea, puede acabar degenerando en una patética chapuza o, lo que es peor, en un mezquino capricho partidista.

Se habla de colocar los bustos de Tallaví, Arrabal y Guerrero Zamora. Tres reconocidos hombres del teatro a nivel nacional y, en el caso de Arrabal, internacional a los que nada podemos objetar, pero ¿son los únicos melillenses de nacimiento o vinculación que merecen estar en ese lugar de honor?
Creo que no y, por eso, voy a proponer dos nombres: Juan López Merino y Hermógenes Sainz López, nombres, que si queremos que el “Nuevo Kursaal” sea el teatro de todos los melillenses, no pueden faltar en su hall de honor.

JUAN LÓPEZ MERINO: Nacido en Málaga se estableció en Melilla a principios del siglo XX donde el 1 de septiembre de 1909, hace ahora 100 años, nació su hijo Juan . Juan López López es el autor del monumento de la Plaza España. López Merino colaboró en la prensa local y fue miembro fundador de la Asociación de la Prensa de Melilla en 1913. Unos años después marchó a Madrid en busca de cimentar su carrera como dramaturgo. Ya en noviembre de 1920 estrenó con notable éxito, según recoge la prensa de Madrid, el drama “Pedro Fierro” en el trabajó Enrique Borrás, uno de los mejores actores españoles de principios del siglo XX. Le siguieron, entre otros, el drama “Padre”, el sainete “Currito el de las guitarras” y la tragicomedia “El Yunque”. Junta a esta labor desarrolló trabajos en la prensa y como conferenciante, sin olvidarse de su vinculación con Melilla visitándonos repetidamente. Posiblemente una de las visitas más emotivas que realizó a nuestra ciudad fue en mayo de 1931 para entregar en la sede de la Unión Republicana de Melilla una fotografía de su amigo Fermín Galán, foto con una dedicatoria del puño y letra de la madre del héroe republicano. Hombre de ideas progresistas, su amistad con Fermín galán le llevó a adaptar y representar en 1932 el drama social “Berta” escrito por Galán.
López Merino murió en 1938. En la nota necrológica aparecida el 4 de junio de ese año en La Vanguardia podemos leer:” Ha muerto Juan López Merino, dramaturgo de pura raíz española y hombre integro de recio abolengo liberal.

Sus dramas “Pedro Fierro” y “Padre” son dos documentos humanos del más hondo sentir de nuestro pueblo”. Continuaba la crónica hablando de sus últimos proyectos basados en la historia sefardí. López Merino llegó a tener escrito un drama titulado “Sefarad” que no pudo ver estrenado.

HERMÓGENES SAINZ LÓPEZ: nacido en Melilla en 1927 en la calle Sor Alegría y vástago de dos de las familias más conocidas de la ciudad en los años veinte y treinta del pasado siglo. Por parte de padre era sobrino de Sigifredo Sainz Gutiérrez, oficial de Estado Mayor, ayudante del general Navarro durante la retirada de Anual, sitio de Monte Arruit y el cautiverio de Axdir. Escribió un libro sobre estos hechos y otro sobre el desarrollo de la campaña de Yebala. Por parte de madre era sobrino de Cándido López Castillejos, militar, abogado, profesor de tamazight y árabe y figura destacada de la izquierda republicana melillense. Tanto Cándido como Alfonso, padre de Hermógenes y republicano también, son asesinados por los franquistas en agosto de 1936. Esta injustificable tragedia familiar tendrá eco en su obra literaria y teatral.
Aunque se inició profesionalmente en otros menesteres, animado por sus amigos, entre ellos Guerrero Zamora, acaba dedicándose plenamente a la escritura. Colaboró con el propio Guerrero Zamora como guionista de los “Estudios 1” de TVE. También fue adaptador y guionista de las populares “Novelas” que a modo de seriales emitía TVE con notable éxito en los años 70. Entre otras citaremos: “La familia Martín” en 1970; “La dama vestida de blanco” de William Wilkie Collings en 1973; “El secreto” de H. Conway en 1974; “Tierra para morir” de Ángel María de Lera también en 1974. Suyo también es el guión de series de gran calidad como las dedicadas a Santiago Ramón y Cajal y Miguel Servet.

Otro aspecto de su trayectoria profesional fue la adaptación de clásicos españoles. Entre estas adaptaciones podemos citar “El Caballero de Olmedo” en 1977 y “Los milagros del desprecio” de Lope de Vega en 1972, esta obra se representó en el programa “Estudio 1”.
Como guionista colaboró en varias películas dirigidas por José María Forqué, entre ellas tenemos “El segundo poder” en 1976; “El canto de la cigarra” de 1980; “Romanza Final” de 1986 y en la actuaba Josep Carreras y Sydney Rome.

Hermógenes vino a Melilla en 1986 para participar junto a Juan Guerrero Zamora en un seminario organizado por la UNED sobre televisión. Su ponencia titulada “Televisión y Literatura” se publicó en ALDABA nº 8 al año siguiente.

En cuanto a su obra teatral, cultivó tanto el llamado teatro experimental con la obra “Conferencia de Paz” estrenada en 1971 en la Semana del Teatro de Sitges como el teatro de denuncia social, destacando su obra “La niña Piedad” escrita en 1971 y basada en un hecho real ocurrido en Murcia en 1965 cuando una niña de 14 años y ante la situación de su familia sin recursos porque el padre estaba en paro, envenenó a cinco de sus hermanos para aliviar de la carga que suponían para sus padres. La censura franquista prohibió la obra ya que para ellos solamente existían los que vivían plácidamente el franquismo y esta no pudo estrenarse hasta mayo de 1976. El estreno se realizó en Madrid. En 1970 quedó finalista del Premio Lope de Vega con “La Madre”. Por último llegamos a la obra que, de cara a Melilla, es más importante de cuantas realizó Hermógenes.

HISTORIA DE LOS ARRAIZ.

Esta es una obra dura, intensa y sin concesiones al preciosismo en la que Hermógenes, basándose en su experiencia familiar, describe el drama, el sufrimiento, las penurias, el miedo y el olvido que sufrieron los melillenses víctimas del franquismo y sus familias que también se vieron condenadas a la represión de la dictadura. Los Arráiz son el alter ego de los Sainz López y en las primeras escenas de la obra se describe el golpe de estado en Melilla y la detención y asesinato de Armando Arráiz, alter ego de Alfonso, padre del autor. Posteriormente se describe las condiciones en que quedó su familia marcados como rojos en una ciudad que el franquismo vuelve hostil para los perdedores de la Guerra Civil. En la obra podemos reconocer, algunos con su verdadero nombre, a personajes y acontecimientos destacados de ese periodo histórico tan importante como poco tratado por nuestra historiografía. La obra, siguiendo la trayectoria de los Arráiz/Sainz, abarca hasta finales de los años sesenta en Madrid.

La “Historia de los Arráiz” se publicó como homenaje póstumo a Hermógenes Sainz López, que murió en 1990, por la Sociedad General de Autores en 1994.

Espero que estas notas sobre la vida y la obra de Juan López Merino y Hermógenes Sainz López despierten el interés hacia estos dos autores, melillense uno y muy vinculado a Melilla el otro, que merecen nuestro reconocimiento por su obra y su trayectoria vital.

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